Ciudades resilientes: construcción, mantenimiento y recuperación de infraestructura y servicios

23 oct 2013

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La recuperación de Santiago de Cuba luego del impacto de Sandy ha sido el mayor reto que ha enfrentado Cuba en esta materia en las últimas décadas. Haber restablecido los principales servicios e infraestructura de una ciudad devastada, como lo fue Santiago, en menos de un mes solo puede ser posible con experiencia, organización y la solidaridad.

Por eso una buena parte del segundo día de debates e intercambio del “Taller Internacional sobre riesgo en las ciudades: Compartiendo Herramientas para la Resiliencia Urbana”, giró alrededor de las inversiones en la construcción, el mantenimiento de infraestructuras como redes de comunicación, sistemas de salud y el manejo de desechos sólidos. Igualmente, fueron también abordadas la reducción de riesgo de inundaciones por intensas lluvias; la seguridad alimentaria y la preparación de la respuesta a sismos de gran intensidad.

El grupo de  panelistas de la jornada estuvo integrado por representantes de la dirección provincial de vivienda; de comunales; de la agricultura, de la Empresa Ejecutora de Donativos EMED y de la Agencia de Medio Ambiente.

Los asistentes al taller pudieron conocer también de primera mano, las experiencias sobre metodologías en instrumentos para la gestión del riesgo urbano de la ciudad de México y de la provincia Java en Indonesia.

Una de las principales intervenciones estuvo a cargo de la Vicepresidenta Primera del Gobierno de Santiago de Cuba, Beatriz Johnson, quien explicó la experiencia en la rehabilitación a los servicios y a las personas  damnificadas tras el impacto del Huracán. Específicamente el procedimiento que se creó y aprobó por las autoridades del territorio para el tratamiento a las familias afectadas, creando mecanismos y niveles de atención; soluciones financieras aplicadas por el gobierno cubano para atender a esas familias afectadas: desde la entrega de materiales subsidiados, hasta la rebaja a un 50% del valor adquisitivo de los materiales de la construcción y la posibilidad de acceder a créditos con bajos intereses. Se realizaron, además, los correspondientes estudios socioeconómicos para definir las familias que requerían ser subsidiadas y bonificadas. Para la modalidad de créditos y facilitar las soluciones de rápida recuperación, el Estado dispuso de más de 500 millones de pesos en esas soluciones financieras, beneficiando así a 151 708 familias (104 032 se les aprobó el crédito) de las 171 380 afectadas.

Al cierre de esta sesión los asistentes recomendaron no descuidar en el presente y el futuro la resiliencia en las zonas rurales, que en el caso específico de Santiago de Cuba el 30% del fondo habitacional está en estas zonas, lo que representan unas 100 mil viviendas. También propusieron estudiar la influencia de la emigración hacia las ciudades; prever un enfoque alternativo de integración trabajando con la naturaleza teniendo en cuenta los peligros de vulnerabilidad y riesgo respecto al aumento del nivel del mar y el recrudecimiento de los eventos climatológicos, el aumento de temperatura y variabilidad de precipitaciones. La cultura del seguro como forma de disponibilidad financiera, la agricultura urbana y sub urbana como resiliencia fueron otros de los temas en debate.