A un año del Huracán Sandy, Santiago de Cuba continúa su recuperación

02 oct 2013

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“Al amanecer del día 25, con los primeros rayos del sol, vimos el gran desastre: la ciudad de Palma Soriano estaba destruida, parecía que había caído una bomba” –recuerda Belinda Pérez Tornos, mujer de 55 años que vive con su esposo de 61 años, su hija de 26, y con su hermana, el esposo de la hermana y su sobrina de 18. Esta vivienda multifamiliar que cobija a dos familias, había perdido la mayor parte de la cubierta, es una de las 171,389 viviendas afectadas en la provincia Santiago de Cuba.

“Con el apoyo de un proyecto del PNUD – ECHO estamos recuperando nuestros techos. Estamos recibiendo recursos para cubrir necesidades básicas de higiene,  preparar y cocinar mejor nuestros alimentos, y recibimos lonas que se han colocado provisionalmente hasta que todas las casas tengan las soluciones de cubierta. Para aprender a poner los nuevos techos recibimos capacitación en los talleres organizados por UN-Hábitat PNUD. Mi casa fue selecciona como casa piloto para demostrar cómo debe ser armado el techo de forma resistente”. –dice Belinda con satisfacción.

Con el esfuerzo de la comunidad internacional en Santiago ya más de 80 mil viviendas han sido recuperadas. En el municipio Palma Soriano ha sido fundamental la articulación del PNUD con OXFAM y el gobierno local que ha aportado los materiales que complementan los techos adquiridos por PNUD y OXFAM, que de forma articulada en el territorio esos recursos son imprescindibles para consolidar los muros que servirán de apoyo a las cubiertas de las casas. Las personas han recibido además asesoría de los técnicos de la dirección municipal de la vivienda y de los arquitectos de la comunidad (una institución muy peculiar que existe en los municipios cubanos y que facilita una asesoría que estimula la participación de los usuarios).

Asimismo, se crearon grupos integrales para hacer un levantamiento de las necesidades del municipio en el que participaron trabajadores sociales y técnicos. El PNUD pudo confirmar en el terreno que estos procesos eran conducidos mayoritariamente por mujeres. De igual forma, se crearon puntos de atención a la población para confeccionar  expedientes por cada caso, definir las familias que deben ser  subsidiadas por su vulnerabilidad y otras que recibirán  créditos sin intereses. Todos los materiales facilitados por el estado tuvieron una rebaja del 50% de los costos reales.

Unos 400 técnicos, especialistas, observadores voluntarios y decisores locales fueron capacitados en el montaje de los techos. Asimismo, se conformaron además numerosas brigadas que son pagados por el presupuesto del gobierno y dan empleo a damnificados. Ellos podrán emplearse como ayudantes u obrero calificado en la medida que tengan un oficio reconocido. “Con nuestra casa reparada ahora podemos ayudar a otras personas a que aprendan como reconstruir la suya y tener un techo seguro!” Expresa Belinda con felicidad.

El Municipio Palma Soriano, el segundo más afectado de la provincia Santiago de Cuba, registró daños en el 43 % del fondo habitacional. Nadie perdió la vida. Gracias a la existencia de los Centros de Gestión para la Reducción del Riesgo (CGRR) y la red Puntos de Alerta Temprana (PAT) en comunidades vulnerables se pudo actualizar a la población sobre la situación y evacuar a tiempo.

Los CGRR constituyen un instrumento para los gobiernos locales en materia de gestión de la información acerca de los peligros, vulnerabilidades y riesgos en un territorio determinado, brindando la información con el fin de ayudar a la toma de decisiones de las autoridades.  Por su parte los PAT tienen por misión la vigilancia de los ries­gos que podrían amenazar a la población y los recursos en comunidades vulnerables y aisladas, y son responsables de transmitir información al CGRR, y a la vez,  coordinar la respuesta en dichas comunidades, proporcionar información a su  población sobre la situación y comunicar las medidas a tomar.

En situaciones de emergencia, el Presidente del Gobierno Municipal asume el rol de Jefe de la defensa civil del Municipio, según las regulaciones cubanas. Durante el paso del huracán los decisores mantuvieron comunicación con un PAT ubicado en  las montañas, en una comunidad aislada, y así pudieron conocer las verdaderas características del huracán que se aproximaba a la ciudad, porque  el sistema de vigilancia meteorológico había colapsado ante el impacto de los fuertes vientos.

Gracias a estos reportes, informó el presidente del gobierno, se activó un segundo esfuerzo  de evacuación unos  45 minutos antes de la llegada del huracán a la ciudad. Para esta evacuación, que tuvo lugar en  la ciudad de Palma Soriano se hizo un recorrido por las calles avisando a las personas y se lanzó un nuevo aviso a través de la  emisora de radio local. La mayor preocupación era con los casas susceptibles de derrumbes ante un huracán categoría 2 o 3, que no era el esperado.

Esta experiencia muestra la efectividad de la unión de los esfuerzos del gobierno y la cooperación. También está planificado que las herramientas de construcción que se reciban por el proyecto irán a brigadas especializadas que apoyarán la reconstrucción una ciudad con edificaciones más sólidas.

El municipio Palma Soriano, como toda la provincia de Santiago de Cuba, quedó desbastado pero poco a poco se recupera y se hace más fuerte. La resiliencia urbana es la capacidad que muestran las ciudades para recuperarse del desastre, recuperándose y saliendo fortalecidas hacia el futuro. La historia nos muestra ciudades que no han logrado superar las calamidades sobrevenidas, pero también hay muchos ejemplos de ciudades resilientes. Santiago está demostrando ser uno de ellos.