Leticia, Alma y Ludis, ahora más preparadas, pueden ayudar a otras mujeres.

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Ellas habían participado en la prevención del VIH/sida, trabajaban en sus comunidades para aumentar la percepción del riesgo y la capacidad de negociación del uso del condón; conocían de mujeres de su barrio con problemas de autoestima y que necesitaban ayuda. Con el paso del tiempo fueron descubriendo otras problemáticas que las mismas compañeras resaltaban con sus polémicas y sus intercambios: el machismo y la violencia contra las mujeres se reiteraba.

ASPECTOS DESTACADOS

  • Amplio impacto positivo en el hacer del Grupo de Trabajo Comunitario Integrado del Consejo Popular.
  • Se colocó la violencia de género en el centro de debates, reflexiones y sensibilización en el ámbito comunitario.
  • Potenciados nuevos espacios para la prevención de la violencia de género en la localidad.
  • Mujeres más empoderadas a nivel individual y grupal.

“La he vivido y la he sufrido, y me molesta mucho ver cómo somos maltratadas y la gente a mi alrededor  permanece indolente”,… “pero también me molesta mucho la violencia que ejercemos todo el tiempo con nuestros hijos... con los niños… con la familia… en el barrio” -dice Ludis-. Alma por su parte, hace suyas las palabras de otra mujer como ella, “…lo que más me duele es que ni siguiera se dan cuenta que son violentadas”.

“Yo quería que la celebración del 8 de Marzo del 2011 tuviera otro impacto, -recuerda Leticia-, y llevé a la actividad un libro relacionado con la violencia intrafamiliar del cual leí algunos fragmentos. Así sensibilicé a mis vecinas para juntarnos en el enfrentamiento a este grave problema. Contamos enseguida con el apoyo del Centro Nacional de Prevención del VIH, porque esta epidemia tiene muchos puntos comunes con la violencia de género y en particular con la violencia hacia nosotras”.

Así surgió el Grupo de Reflexión “No a la violencia de género: una respuesta efectiva al VIH/sida”, integrado por 16 mujeres que residen en una Comunidad de Tránsito (están albergadas) o realizan trabajo comunitario en el Consejo Popular Latinoamericano del municipio Cerro, en La Habana. Solo bastó un primer encuentro para que se gestara una exitosa experiencia piloto que cambió la vida de sus protagonistas y que impactó la labor del Grupo de Trabajo Comunitario Integrado del Consejo Popular.

La estrategia identificada para su desarrollo fue clave: las mismas mujeres víctimas de violencia o que creían que nunca la habían sufrido, comienzan a reconocer la violencia; aprendieron herramientas personales para prevenirla y enfrentarla; descubren sus fortalezas y potencialidades como mujeres, se van empoderando a nivel individual y como grupo; estimulan a otras y otros actores del barrio; construyen alianzas; y asumen el protagonismo del cambio en sus familias y la comunidad.

”Antes de entrar al taller yo llevaba mi vida como la lleva todo el mundo, conviviendo con esas situaciones de violencia tan cotidianas que  pasan desapercibidas. En el Grupo descubrí que estamos rodeados de esas situaciones que parecen normales y no lo son y que nadie le pone freno. El Taller me dio herramientas, me hizo crecer muchísimo como persona, ahora es otra la comunicación en mi casa y con mi esposo” afirma Alma.

“Me ha permitido ver la vida de otra manera y saber que ya puedo ayudar a otras mujeres y otras personas que les puede estar pasando lo mismo, porque aprendieron la violencia y a ser violentas, …pero también la violencia se puede desaprender, es un camino largo pero sabemos que se puede”, continúa Ludis. 

A raíz del Grupo de Reflexión se colocó la violencia de género en el centro de debates, reflexiones y sensibilización en el ámbito local: se fortalecieron capacidades del gobierno en el municipio lo cual incidió en la toma de decisiones dirigidas a potenciar nuevos espacios para la prevención de la violencia de género en la localidad: y se logró una amplia movilización comunitaria.

 “Son muchos los cambios de esas mujeres desde cómo se expresan hasta como mejoraron sus condiciones de vida sin haberse realizado inversiones materiales. Ya somos un grupo, un “grupazo”; y continuamos… Seremos gestoras del propio cambio” apunta Leticia, Vice Presidenta del Consejo Popular.

La experiencia está siendo sistematizada para valorar su generalización en otros consejos populares del municipio, como parte de la estrategia “Generación de entornos potenciadores de la igualdad de género en la prevención de las ITS y el VIH/sida” que se desarrolla con el liderazgo del CNP y el apoyo del PNUD. Ésta es otra  respuesta a los objetivos aprobados en la Primera Conferencia Nacional del PCC, celebrada en enero del 2012, en particular los relativos al reforzamiento de la preparación de la familia y su responsabilidad primordial con la educación de los hijos e hijas, el enfrentamiento  a la violencia de género e intrafamiliar.

Ahora Leticia, Alma y Ludis están más preparadas. Pueden ayudar a otras mujeres en su crecimiento y desarrollo personal y en el enfrentamiento a la violencia de género como una repuesta efectiva al VIH/sida, al desarrollo humano y a la propia vida.